miércoles, 28 de enero de 2026

50 AÑOS DE "PUNK"

 Aunque a los british les gusta mucho vender el "punk" como algo nacido de sus entrañas, lo cierto es que Sex Pistols, Clash y tantos otros bebian de algo surgido meses atrás y que ahora cumple 50 años.                                    En enero de 1976 apareció en Nueva York un fanzine barato, mal impreso y descarado llamado Punk.         Nadie imaginó entonces que aquel objeto de grapas torcidas acabaría dando nombre a un movimiento cultural global.Creado por John Holmstrom, Legs McNeil y Ged Dunn, Punk no nació para explicar nada, sino para provocar.                                                                            Su epicentro fue el CBGB, un club sucio del Bowery donde tocaban bandas que no encajaban en ningún sitio. Ramones, Television o Patti Smith encontraron en sus páginas un espejo fiel. El fanzine no embellecía: exageraba, caricaturizaba y se reía de todo.                      Su estética deliberadamente fea era una declaración política contra el rock virtuoso, contra la industria, contra la solemnidad. Punk convirtió la precariedad en estilo y la falta de futuro en bandera. Mas que informar construía su propio relato, una escena local se transformó en identidad colectiva. 50 años después, su influencia sigue viva, no tanto en la música, sino en la actitud.                                 El “hazlo tú mismo” que hoy invade internet nació en aquellas páginas fotocopiadas.                                      Blogs, redes sociales y cultura independiente le deben más de lo que a menudo admiten. 

A cincuenta años  de su nacimiento, el fanzine ya no circula pero su espíritu sí. Cada vez que alguien decide publicar sin aval, sin pulir y sin miedo,Punk vuelve a imprimirse, aunque ya no huela a fotocopia barata ni a cerveza derramada.

lunes, 19 de enero de 2026

LA IA TE HACE VAGO

 La IA te hace vago.




No porque piense por ti, sino porque te tienta a dejar de pensar.

Antes buscábamos palabras; ahora las pedimos.

Antes dudábamos; ahora aceptamos la primera respuesta.

La comodidad es el gran caballo de Troya tecnológico.

Promete ahorrar tiempo y acaba robando criterio.

No es que la IA escriba mal, es que escribe demasiado fácil.

Y lo fácil rara vez nos exige algo.

Delegar tareas puede ser inteligente.

Delegar el juicio, nunca.

La pereza intelectual siempre se ha disfrazado de progreso.

Hoy tiene forma de algoritmo amable.

La creatividad sin esfuerzo se parece mucho al relleno.

La opinión sin fricción acaba siendo eco.

Pensar cansa, contrastar aburre, corregir desespera.

La IA nos ofrece atajos constantes.

Y los atajos, ya se sabe, cambian el paisaje.

No es una condena, es una advertencia.

Usarla bien exige más disciplina, no menos.

Lo dicho, la IA te hace vago.

(Articulo escrito por el chat GPT respondiendo a esta petición: hazme un artículo titulado "la IA te hace vago")

sábado, 17 de enero de 2026

UN TRANVÍA LLAMADO DEMOCRACIA




"La democracia es un tranvía, cuando llegas a tu estación, te bajas".

La frase de Erdogan expresa una idea cada vez más extendida: la democracia como simple instrumento y no como valor. Hoy esa lógica no es marginal, gana terreno en múltiples discursos políticos. La democracia se acepta mientras sirve para alcanzar el poder, pero se cuestiona cuando limita su ejercicio. Esta deriva no es exclusiva de una ideología concreta.


En la derecha, el autoritarismo suele justificarse en nombre del orden, la seguridad o la unidad nacional. Las reglas democráticas se respetan solo si producen resultados favorables. Cuando no, se desacreditan elecciones, tribunales o medios de comunicación. El líder se presenta como encarnación directa del pueblo, incluso contra las instituciones.


En la izquierda, la tentación adopta un lenguaje emancipador. La democracia liberal se denuncia como una farsa al servicio de las élites. El pluralismo y los contrapesos se ven como obstáculos para la justicia social. Alcanzado el poder, la perpetuación se legitima a menudo en nombre de una causa superior.


En ambos casos, la democracia se convierte en una puerta de entrada que puede cerrarse desde dentro. El descontento social y la frustración con sus fallos alimentan esta visión. El riesgo es normalizar el desprecio por las reglas comunes. Defender la democracia exige reformarla y profundizarla, de lo contrario se queda en una pura etiqueta. 

Quienes hemos conocido un sistema sin división de poderes, sin partidos ni sindicatos , sin derechos para las minorías , sin libertad de prensa, sabemos que es peor. Solo las élites privilegiadas pueden sentirse mejor en una dictadura.. Eso sí, el régimen dictatorial rara vez reconoce esa denominación. Se apuesta por eufemismos como "democracia orgánica", "democracia popular"o, como mucho "dictadura del proletariado'

miércoles, 31 de diciembre de 2025

ENTREVISTA EXTREMODURO (2000)


Entrevista realizada en el año 2000 en el restaurante Gaminiz de Plentzia (Bizkaia). Roberto Moso y Cristina Ardanza hablan con Robe Iniesta e Iñaki "Uoho" para el programa "Egun Off" de Radio Euskadi. El grupo está en la gira de presentación de "Canciones Prohibidas". Robe está a punto de mudarse a Bizkaia. 

"Hay mucho moñas y pocos grupos de verdad" 

"Es difícil aguantar en la música, con todos los mamones que hay" 

"La letra que más me ha llenado es la de Pedrá" 

"A veces resulta más tranquila la gira que la grabación de un disco" 

"La suerte influye mucho en esta profesión" 

"En este mundo de la música te dan muchas malas noticias" 

"Procuramos manejar a la industria antes de que la industria nos maneje a nosotros" (Uoho) 

"Nadie se come nada como poeta" 

"Chinato no tiene nada publicado, sus poemas me los recita a mí cuando está borracho"

sábado, 13 de diciembre de 2025

FLORES EN LA BASURA (como se plantaron)


Recién empezaba el nuevo milenio y todo seguía igual.Todas aquellas fantásticas previsiones para el año 2000 fallaron. La herramienta más “futurista” que conocíamos era el teléfono móvil, algo curioso al principio, pero casi obligatorio y bastante molesto después.

No andábamos en naves espaciales, en absoluto había coches voladores, y no podíamos teletransportarnos, como habíamos visto en los cómics. Así que en ese dichoso futuro estaba tan despistado y somnoliento como en el pasado.

Por no ocurrir, no ocurrió, ni siquiera aquella estúpida amenaza del "efecto 2000" que iba a colapsar todos los ordenadores. De hecho, el nuevo milenio comenzaba con una premonitoria noticia falsa, máximo exponente de la nueva era.

Para mí eran tiempos de muchos cambios. En 2001 nació mi segunda hija y yo dirigía un programa de televisión “El Periscopio”, en una productora donde no había horario de salida.

Desde tiempo atrás estaba deseando escribir las peripecias vividas en el grupo ZARAMA. Soñaba con hacer un libro que reflejara el ambiente de aquellos años locos, pero, ¿cómo demontre lo conseguiría? En el trabajo estaba más pillado que nunca y en casa no eran precisamente días tranquilos para mí, dos niñas pequeñas habían llenado mi vida de emotividad, pero también de interminables premuras.

Soñaba con tener tiempo algún día para escribir ese libro. Me imaginaba a mí mismo en una habitación de un edificio urbano, en pleno centro de Bilbao. Sí, no me preguntes por qué. No pensaba en una choza lejana, con un perro al lado y dando largos paseos por los senderos del campo, como desean otros escritores. Me veía escribiendo en soledad mientras veía pasar coches y gentes por la ventana.

Y se produjo el milagro, como si fuera un regalo del destino.

El programa que dirigía se grababa en los estudios de K2000, en Galdakao, a las afueras de Bilbao. Después de terminar con ese proyecto volví a las oficinas de la productora, al centro de la ciudad precisamente, donde me esperaba una oficina. Fue la única vez que ocurríó algo así en toda mi vida laboral y duró muy poco tiempo. ¿El destino jugando en mi equipo?

En el plazo de un mes tendría que entrar en otro programa y recuperar el ritmo intenso, pero mientras tanto, me vi sin tareas concretas y habitando en solitario un modesto despacho que estaba dentro de un piso, en pleno centro de Bilbao. La estructura de ese libro bullía en mi cabeza. Sólo tenía que teclear. Y así lo hice. Aquel diciembre de 2001 llegaban de la calle los sonidos navideños de unos grandes almacenes y la flauta irritante de un "perroflauta"de reglamento.

No quería hacer una biografía. Quería contar una historia.

Billie Wilder decía que un buen guión debe empezar sorprendiendo y dejando al espectador con curiosidad. Es lo mismo que quería hacer yo. Empezar la historia con una escena impactante que creara interés en el lector. Así que recordé aquella brutal actuación en Eibar en la que casi nos matan. Ese iba a ser el principio, sí señor. El resto vino cuesta abajo.

Pero a la hora de salir a la luz no fue nada fácil el camino de “Flores en La Basura”. Ninguna editorial se interesaba -la mayoría ni siquiera se molestaron en contestar- y al final lo colgué gratis en la red gracias al ofrecimiento del gran Niko Vázquez.

Meses después, lo publicaría “Zirkus”, subsello literario de Illargi-Discos Suicidas, con un excelente diseño gráfico, de la mano de mi amigo (y bajista de Zarama) Alfonso Herrero.

Desde entonces, el libro sólo me ha dado buenas noticias: ha conseguido varias reediciones (una de ellas en Argentina) y muchas buenas opiniones, tanto de profesionales como de lectores agradecidos

La última buena noticia es esta nueva reedición de la mano de “Liburuak”.  Nuevos prólogos (a cargo de Roge Blasco y Gotzon Hermosilla), nuevos capítulos y una revisión integral de la edición en euskara para hacerlo más mio.


Flores en la basura es la historia de una pasión compartida, de un sueño hecho realidad, de un tiempo convulso y de un lugar especial. Escrito con corazón y sin freno de mano.

domingo, 9 de noviembre de 2025

EL DELIRIO


 Avanzaban ya los ochenta hacia su tramo final. El tsunami Kortatu había convertido en fenómeno de masas lo que pocos años antes era underground de gaztetxe y frontón.  

Parecía que la tarta estaba más que repartida y que un espacio tan reducido como Euskal Hernia no podría dar muchos frutos más. No, al menos, sin repetirse en sus fórmulas conocidas. Y entonces llegó aquella maqueta. 

No sabría decir cómo llegó a mis manos pero sí dónde la escuché por primera vez: fue en aquel programa increíble que ocupaba las horas centrales en las noches de Radio Euskadi: "Alguien te Está Escuchando" de Pablo Cabeza. Aquel sonido efervescente, aquella voz nasal y cadenciosa escupiendo textos en euskera de Mutriku

Tres temas bastaban para atrapar al oyente , para conseguir que  te enamoraras de ese sonido, de esas letras, de esa voz. 

"Asko", "Kontuz" y "Porky". La primera describía con desolada certeza la impotencia de verse atrapado por aquel maldito "Servio Militar Obligatorio" que ahora, algunos, pretenden recuperar. La segunda clamaba por el espacio propio y la tercera presentaba la candidatura del cerdito  "Porky" para ocupar Ajuria Enea. Títulos cortos para un power trio al que alguien definió como "Los Pistols del Cantábrico". Aunque las etiquetas suelen ser demasiadoreduccionisras, no andaba descaminado aquella definición. Delirium Tremens sonaban salvajes y espumosos como las olas de Saturraran y su puesta en escena, con el sobrio y carismático Andoni Basterretxea al frente, no podía ser más arrebatadora. 

Los vi varias veces en aquella primera versión trio. Recuerdo con esoecial cariño una tarde de domingo en el Gaztetxe de Bilbao y otra en Aste Nagusia, en la sección "bandas locales" .

Sonaban una y otra vez en nuestra guarida santurtziarra de la época, "La Herradura" (La Herra para los parroquianos) . La frase " kontuz, hemen ibili behar naiz" era como un mantra en nuestras bromas cotidianas. 

Luego, como tantas veces ocurre, llegó el éxito masivo. La banda fichó al gran Iñigo Muguruza y su primer álbum funcionó como un misíl. Su sonido y su puesta en escena mejoraron considerablemente, pero ya no era lo mismo. Recuerdo cierto bolo en la Plaza Nueva donde estábamos apachurrados como sardinas en lata. 

Sin embargo seguimos disfrutando de los muchos buenos temas que iban publicando: Boga Boga, Ezin Leike, Ni Naiz Naizena, Sua , Ikusi eta Ikasi...

Me sorprendió su repentina disolución en 1991 y más aun su arrolladora vuelta a los escenarios con ese potente  Ordago , que nos daba un buen sopapo como los que se dan en el clip. 

El próximo día 29 los Delirium se despiden de nuevo y esta vez voy a tener la suerte de compartir escenario con ellos. Lo haré primero con nuestra nueva flamante banda JAN! A la que han ofrecido el honor de abrir el show en la sala Santana 27 de Bilbao. Más tarde Tontxu y yo subiremos a escena con ellos para interpretar juntos Gasteizko Gaua, canción elegida por ellos en la que recordamos la masacre de 1976 en la que cinco obreros en huelga fueron asesinados impunemente. 

Así que aquí estamos, preparando el bolo con ilusión de chavales, agradecidos en el alma a Delirium por darnos esta pedazo de oportunidad y deseando vivir lo que será, sin duda, una gran fiesta .

Esto si que es un delirio. 



domingo, 19 de octubre de 2025

EL DESCONTENTO. Beatriz Serrano

 


Fragmento extraído del libro "El Descontento" de Beatriz Serrano

  • ¿Es el primero? -pregunto como si me importara.
  • Sí, acabo de venir del ginecólogo y ya lo puedo contar, me moría de ganas.

En las oficinas, un niño siempre es motivo de alegría.

A los compañeros de trabajo les encanta celebrar la llegada de un bebé al mundo. Es otra excusa para brindar, para decir cosas oportunas, para seguir un ritual: un espacio donde se sienten cómodos. «¡Tu vida va a dar un giro de 180 grados!

Pero merece tanto la pena...» «Ay, la mejor decisión de mi vida. No hay otra cosa igual.» «Veras qué alegria.» «Tu madre estará contenta, ¿no?» «¡Olvídate de dormir por las noches!» «¿ Y tu marido ya está practicando para cambiar pañales?» El ritual empieza con las felicitaciones en petit comité, seguidas por una felicitación oficial dentro de la comunicación corporativa mensual de la empresa: «;Y una última cosa, no menos importante! ¡Nuestra familia crece!». Después se prepara un brindis de despedida antes de que la futura mamá o el papá se coja su baja y, más tarde, cuando ya ha nacido el niño, se organiza una colecta para hacer un regalo.

Al poco tiempo, la recién parida o el nuevo padre vienen a la oficina a enseñar a su bebé como si fuera el niño Jesús: lo pasean por la oficina recibiendo las felicitaciones y ovaciones de todos los compañeros. Una parte de mí desearía quedarse embarazada para coger esa baja. Después, se inicia otro ciclo: la mamá vuelve a la oficina y la alegría se va disipando.

Si no rinde lo suficiente, se le llama la atención, como si nadie fuera consciente del cambio que ha sufrido su vida y quisieran que fuera cuanto antes la mujer que solía ser. Si pide reducción de jornada supone un problema para los demás.

Si se queja demasiado es que quizás no valía para eso. Si no se queja nada es una rara que jamás habla de su hijo. En una oficina, ser madre es un arma de doble filo. Un niño siempre es una alegría, pero una madre es una pieza del sistema que empieza a oxidarse. 

lunes, 29 de septiembre de 2025

JOSEBA ZULAIKA: VIEJA LUNA DE BILBAO

 «El infierno es demasiado dulce»



Una forma de emprender viaje por la margen izquierda es a través de la música de grupos de rock que surgirían en la zona. Se había creado en los años sesenta un grupo de cantautores integrados en lo que se denominó la nueva canción vasca. El tema de Lourdes Iriondo «Ez gaude konforme»                                                              (No estamos conformes), de 1967, con el mismo aire de manifiesto que «My Generation» (1965) de la banda británica The Who, marcó la nota de rebeldía del grupo. Influidos por la música folk de los Estados Unidos y por la canción protesta catalana, los cantautores declararon la guerra al romanticismo de la música tradicional. «Desde luego no nos dedicaríamos a cantar la triste historia de la paloma blanca, porque había historias mucho más tristes que contar. La blanca paloma llevaba mucho tiempo ennegrecida por el humo de las chimeneas en las ciudades industriales del País Vasco», explicó Julen Lekuona, un sacerdote convertido en cantautor. Preferían cantar sobre el racismo, la guerra del Vietnam, el asesinato de Martin Luther King, o los obreros muertos en Chicago o

Bilbao.

A finales de los años setenta, la canción protesta, como buena parte de la resistencia antifranquista de la época anterior, se quedó obsoleta.

Había llegado el tiempo del rock and roll y el punk con grupos cuyos nombres eran cuanto menos elocuentes: Zarama (Basura), Eskorbuto, Vómito, Eructo, Puskarra (Pedo), Cicatriz, Delirium Tremens, R.I.P., BarricadaErtzainakLa Polla Records. «Bilbao, Mierda, Rock & Roll"» era el eslogan de la banda M.C.D. (siglas de la frase «Me Cago en Dios»). Estos grupos musicales -que combinaban las letras irreverentes con la fuerza del rock, la ira del punk, la marcha del ska o la calidez del reggae— se convirtieron en un auténtico fenómeno social. Algunos años más tarde surgiría un vigoroso movimiento de música hip-hop bajo la influencia de la cultura juvenil internacional. Se popularizó la imagen «Euskadi tropical». Las drogas abundaban por todas partes.

Un grupo muy conocido en Bilbao fue Itoiz. Con su mezcla de rock y pop, sus actuaciones durante la Semana Grande bilbaína a principios de los ochenta tuvieron mucho éxito. Las letras de sus canciones ya no poseían la misma relevancia que las de los cantautores anteriores. Aun asi, baladas como «Lau teilatu» (Cuatro tejados) se hicieron muy populares:

La protesta social ya no estaba en el primer plano: «donde el roquero radical ve a un policía golpeando a un manifestante, Itoiz ve a una vieja prostituta llamando a un taxi amarillo porque hace frio y no hay trabajo».

Un hit de Itoiz fue «Marilyn», la historia del pastor vasco que vuelve del Oeste americano e instala en su caserío con letrero de neón la imagen icónica de la diva. El líder del grupo, Juan Carlos Pérez, era de Mutriku e hijo de un vendedor ambulante que emigró desde Galicia, un hombre muy apuesto que recorría, con sus grandes bolsas de cuero repletas de ropa, las casas del medio rural, incluida la mía. En el año 1987, cuando estaba en la cima del éxito, Itoiz decidió disolverse. «El éxito no me satisfacía», me confesó Pérez.

Zarama, de la margen izquierda de Bilbao, fue igualmente un grupo destacado al que influyeron los Who. Otro grupo, Negu Gorriak, interpretaba una versión en euskera de la canción de los Who «I can't explain» (No lo puedo explicar). La primera canción que grabó Zarama resultó de haber ganado un concurso de música vasca organizada por la discoteca de los jóvenes de Itziar en 1980. Una de sus canciones era una parodia del conocido poema de Aresti «Defenderé la casa de mi padre». ETA pronto puso una bomba en la discoteca, construida en buena parte por antiguos militantes de ETA, alegando que estaba contaminada por la música extranjera y por la droga. Hacia 1984, sin embargo, el entorno de ETA organizaba conciertos con grupos de rock y punk que le sirvieron para atraer simpatizantes.

Cuando el líder de la banda, Roberto Moso, escribió la historia de Zarama, la tituló Flores en la basura, una frase de la canción de los Sex Pistols «God Save the Queen». «Cuando escuchas a los Sex Pistols», dijo Pete Townshend, «lo que de inmediato te sorprende es que esto está sucediendo realmente».

Moso se hizo eco de la misma realidad electrizante cuando escribió sobre un concierto caótico: «Estábamos conectando brutalmente con la audiencia en unos días en los que había revueltas por la calle cada dos por tres.

Estábamos consiguiendo la máxima aspiración de cualquier artista que se precie: comunicar sensaciones en toda su intensidad y además en tiempo real». Zarama estaba infectada por el virus que encerraba el grito de Johnny Rotten, el vocalista de los Sex Pistols: «No Future». Lo que les atraía de bandas de punk como Sex Pixtols, The Clash o Ramones era que aquellos artistas «eran sencillos, hacían una música directa, contundente, sobria, absolutamente alcanzable. Para poder hacerla no se requería ser buen músico ni tener carísimos equipos: simplemente había que tener huevos».

Después de uno de los conciertos de Zarama, Moso se reunió con Josu que, como él, era también de Santurce. Josu era un adolescente rubio con barba y pelo largo que llevaba una guitarra llena de pegatinas entre las que destacaba la diana de los Who. Estuvo tocando con Zarama durante tres años antes de dejar el grupo para formar Eskorbuto en compañía de Juanma y Paco. Una de las canciones tradicionales bilbaínas más populares, «Desde Santurce a Bilbao», describe el trayecto

-hoy convertido en evocación del folclore- que en el pasado realizaban las mujeres por la orilla del Nervión con un cesto de sardinas encima de la cabeza. Eskorbuto escribió una brutal parodia de la canción con el título «Ratas en Bizkaia». Se pueden encontrar en Youtube otras canciones de Eskorbuto con títulos como «Anti-todo», «El infierno es demasiado dulce», «En la luna», «Cerebros destruidos», «Más allá del cementerio» o «Busco en la basura». Cuando Moso acude a visitar la tumba de su padre en el cementerio, tiene que pasar delante de las de Josu y Juanma, a los que mató la heroína. Los cuatro miembros de Cicatriz también murieron por la heroína. Entendieron bien, al igual que su héroe Johnny Rotten, las palabras de Richard Huelsenbeck: « La vida debe hacer daño... No hay suficientes crueldades». Lejos de la idolatría que los héroes del rock and folk recibían sobre el escenario, el canon establecido por los punk consistía en arrojar botellas y una lluvia de lapos. En el cementerio, Moso se para a oír los ecos de una canción de sus amigos:

Y a mí me torturaon y torturaron y torturaron para que cantara y cante esta canción

Satanás, el infierno es demasiado dulce.

Satanás, el infierno es demasiado dulce.

sábado, 30 de agosto de 2025

LA FÁBRICA DE MI PADRE


Documental de Mikel Toral y Txutxi Paredes en torno a los años de intensa industrialización en la ría de Bilbao y alrededores. Testimonio de un tiempo en el que la siderurgia lo condicionaba todo, para bien y para mal.

Más allá de la nostalgia y de la evocación curiosa de aquellos paisajes y aquellas formas de vida, este documental y su potencia evocadora nos obligan a repensarnos mejor en este inicio del siglo XXI, desde la reflexión de lo que fuimos y la proyección coherente y solidaria con lo que seremos y serán quienes vengan después. Es una reivindicación histórica de la clase trabajadora que forma parte de la historia invisibilizada porque que sin ellos y ellas difícilmente puede explicarse el presente y el futuro. Ni olvido, ni mitificación nostálgica del pasado. Por el contrario, con propuestas como este ‘La fábrica de mi padre’ proyectamos una mirada honesta hacia el pasado y a la vez hacia el futuro, agradeciendo y reconociendo tanto trabajo y tanta lucha. Porque con memoria sí hay rumbo cierto.

Imanol Larzábal, Oskorri y Zarama en la banda sonora.

 

 

lunes, 21 de julio de 2025

BAHIA DE KOTXINOS. VUELVE LA LOCURA

 



Todo estaba a punto. Había llegado el gran momento. Las canciones estaban seleccionadas, grabadas, mezcladas y a gusto de todos. Iñaki Bilbao había dirigido el proceso en sus estudios de PAM-POT, pioneros en el Bilbao de los ochenta, donde tanto quedaba por hacer. Ya había sello discográfico, el grupo contaba con una formación estable y sonaba engrasado, tras batirse el cobre en numerosos directos. Se habían ganado el favor de un número considerable de seguidores, la portada estaba lista, nada podía fallar.  

En realidad, nunca supe la causa concreta de que el disco nunca viera la luz, pero el caso es que, de un día para otro, las expectativas creadas se fueron al carajo y el flamante disco estreno de Bahia de Kotxinosdurmió durante décadas el sueño de los justos. La banda pasó a formar parte de la abultada lista de grupos “de culto” o “malditos” y su disco se quedó en “maqueta” per secula seculorum.  

Bueno no. Como os decía al principio, resulta que ahora lo tienes entre tus manos. ironías de la vida. Me encantaría que esto fuera como aquella película de “Sugar Man” en la que un supuesto cantante fracasado triunfa con su disco en tierras remotas sin que él llegue a enterarse hasta muchos años después. Imagínate:  resulta que treinta y tantos años después de su grabación, sale el disco de Bahia de Kotxinos y tiene tal éxito que la banda tiene que volver a los escenarios y triunfa allá donde va. Todo el mundo descubre al desgarbado de Alberto Yanes “Yanki” y sus compulsivos shows al micro. La crítica local se rinde ante los ritmos de pop-punk machacados por Javi Losa al bajo, Iñaki Garro a la guitarra y -en este disco- Ernesto Alava a la batería. En esa película fantástica tendrían también cabida escenas inolvidables para mí: aquellos bolos de Barcelona y Granada, cuando nos colamos de noche en la Alhambra y acabamos de animada cháchara cannábica con el guarda jurado. Se recrearían aquellas sesiones en casa de Pako Eskorbuto donde salieron, casi de tirón “Locura General” y “Voy a Volar el Tren de Santurce a Bilbao” con Josu Expósito a la guitarra y Javi Losa al Bajo (junto al propio Pako a la batería). Temazos inolvidables como “Tribus” o “Los Ciegos” conocerían días de justicia poética. También “Yo maté a Julio Iglesias” con letra de Gabriel Vecino o “Radio Subnormal”, que les escribí yo para su única versión del “I Like My Baby” de Rezillos. 

En esa vuelta multitudinaria se haría justicia con una banda que contaba sus bolos por fiestas, que arrastraba con ellos a una troupe super loca y que supieron como pocos conjugar aquello de la “Fiesta y Rebeldía” que marcó los ochenta en Euskal Herria.                                                

Los cuentos de hadas son raros en el mundo real, pero ¿Quién podría soñar con esta edición tanto tiempo después? Sea como fuere bienvenida sea esta edición tardía, billete de vuelta a un tiempo irrepetible donde todo parecía posible.        

 

 

martes, 8 de julio de 2025

PUNK: SUENA COMO UN PUÑETAZO


 

Era una tarde lluviosa de 1979 y nuestro plan era ir a divertirnos a la discoteca “Vostok” de Portugalete (Bizkaia). Y allí nos plantamos los tres, Josu Expósto, Marilu y yo. Íbamos al “Vostok” porque ponían música cañera y hacían la vista gorda con el fumeteo variado. Ese modelo de discoteca era minoritario, las masas juveniles abarrotaban esas otras donde se bailaba música “disco” o se pedía baile cuando llegaban las lentas. En el “Vostok” solo se bailaba “a lo suelto” y cada cual interpretaba eso a su modo. A las discotecas convencionales solo íbamos en ocasiones puntuales, para ver conciertos como el de “Baron Rojo” en el “Aloha”, el de “Storm” en el “Young’s” o el de Moris en el “Delphos”. Pero aquel día Josu estaba rebotado. Había salido con ganas de quemarlo todo, y el “pinchadiscos” no quería pinchar a sus ídolos, le daban largas constantemente y su paciencia se estaba agotando.                                                                   

 -No nos pueden engañar así siempre tío, ¿Qué cojones es esto? ¿Otra vez la puta “Layla”deprimente esta? ¿Ya ves cuantos bailan con esto? La hippy esa divina que se ha terminado la caja de optalidones de su madre y el moscón de barbas que solo bailotea a su alrededor porque se ve a la legua que está al pille. Mira tío, para esto casi prefiero ir al “Galo’s” a bailar a Travolta o al “Volante”, que siempre hay hostias y es más divertido… ¿Qué ha pasado con este puto garito?Josu lo decía porque, tan solo un año antes el Vostok se había rendido al punk rock. De pronto eran habituales allí Ramones, Rezillos, Sex Pistols, Nina Hagen o The Clash. Los “pogos” y los bailes frenéticos se adueñaron de la sala por un fantástico periodo. Pero de un día para otro, como por arte de magia, el punk era ya pasado, o al menos eso se diría viendo aquel panorama.                                                         

Bien es verdad que, de la mano de aquella moda, los pacíficos y apalancantes porros habían sido sustituidos por sustancias más acelerantes. Los tumultos a la entrada y las visitas policiales se habían hecho habituales y, hartos de quejas vecinales, los dueños del local decidieron cortar por lo sano y volver a la “Steve Miller Band”, “Neil Young” y compañía. Aquello del “punk” fue arrinconado y, como mucho, podría sonar lo que ya todos llamaban “New Wave”, que era como una continuación, pero más asimilable: Elvis Costello, Blondie, Joe Jackson, Nacha Pop… los nombres que llenaban ahora “Tocata” el programa “pop” de la televisión pública que marcaba la pauta. Emulando a su querido Keith Moon, batería de “The Who”, Josu se puso hasta las trancas de ginebra (a pelo y sin hielo) y acabó vomitando en la esquina de un callejón cercano mientras se cagaba en todo lo imaginable. Marilu y yo decidimos acompañarlo hasta su casa en el monte Serantes, subiendo por escaleras irregulares y mal iluminadas que no terminaban nunca y acompañados de una banda sonora de perros excitados durante todo el recorrido.                       

Antes de entrar en su casa me lo soltó con una mezcla de pena y rabia: “El punk ha muerto, Rober, viva el punk vivo o muerto”. Allí mismo le oí decir esa frase que años más tarde cantara con sus Eskorbuto. El dichoso punk parecía seguir la misma suerte fugaz de aquel “Glam Rock” de algunos años atrás: Unos meses de portadas en las revistas de música, unos cuantos temas de éxito, media docena de artículos asustadizos en los suplementos dominicales y a otra cosa mariposa. La muerte de Sid Vicious, sospechoso a su vez de haber matado a su mujer, parecía el feo broche de roña para aquel movimiento.

Pero pocos años mas tarde, entrando ya en los ochenta, ,empezaron a ocurrir cosas. Aquella estética de los pelos de punta y las ropas rasgadas renacía con fuerza en espacios que ya no eran meramente musicales. Los hijos del Baby Boom, ahora veinteañeros teníamos ganas de protagonizar nuestro tiempo. De pronto empezó a hablarse de “arte punk”, de “cine punk”, de “literatura punk”, los movimientos squaters y anti-militaristas también se reivindicaban como tales. Nuevas bandas como UK Subs, GBH o Stiff Little Fingers tomaban el relevo y la onda expansiva se extendía a lo largo del globo de forma imparable. Esta nueva oleada llegaba con un lema fundacional que acabaría por convertirse en mantra: “Do It Yourself” (Hazlo tú mismo).                                                                                                             

En la Euskal Herria de los ochenta, azotada por una intensa conflictividad en varios frentes, el fenómeno cuajó con una fuerza inesperada. En abril de 1983 un grupo de chicas jovencísimas de Bilbao, la “Vulpes” protagonizan un escándalo sin precedentes en el panorama musical español. La emisión en un programa matutino de televisión de su tema “Me Gusta ser una Zorra” provoca una oleada de quejas y protestas airadas desde los sectores más rancios de la sociedad. La fiscalía general del Estado presenta una querella por escándalo público y el programa “caja de Ritmos” es retirado de la programación. El rock volvía a ser transgresor y lo hacía de la mano del punk. Aquello no fue sino la mecha que empezaba a arder. Llegaría después otro auténtico aluvión de bandas que arrastraron a miles de seguidores. Punk era sinónimo de desobediencia, de rebelión, de dedo corazón mostrado a todo lo carca, lo establecido, lo caduco. Fenómenos como Eskorbuto, a quienes se aplicó la ley anti-terrorista por el contenido de una maqueta, o Pussy Riots, encarceladas por realizar un acto de protesta en una iglesia rusa, muchos años después, seguían usando el término acuñado en un fanzine neoyorkino allá por el 76. De hecho, hoy en día la palabra “punk” sigue apareciendo de forma recurrente en todo tipo de artículos. ¡Quién lo iba a decir, querido Josu! 

Pero ¿Qué es en realidad eso del “punk”? ¿Qué lo une o lo separa de tantas otras corrientes rebeldes del pasado? ¿Cuánto tiene de moda? ¿Cuánto tiene de ideología? ¿Estamos hablando de una actitud, de un modo de vida, de una cultura? Han pasado los años suficientes para que estas y otras preguntas sean ahora objeto de estudio académico y de investigación científica. En esa labor de aportar luz y taquígrafos nos llega este pedazo de trabajo firmado por David Vila, que supone un trabajo serio -y a la vez tremendamente entretenido- para situar el fenómeno en sus términos precisos. 

 

jueves, 3 de julio de 2025

PREMIO BURDIÑA. DISCURSO DE AGRADECIMIENTO.

 


Como es natural, antes de nada, quiero agradecer de corazón al colectivo “Burdiña” por haberse acordado de mí a la hora de elegir el premiado de esta edición 2025. Veo la lista de anteriores galardones y, sinceramente, me parece que habéis sido muy generosos al unir mi nombre al de Ramiro Pinilla, Agustín Ibarrola, el Orfeón de Sestao, la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y tantos otros que aparecen ahí. Me comunicaron la noticia hace unos meses y me explicaron la razón de ser del colectivo y del premio. Para quien no lo sepa permitidme que lo recuerde aquí.

Todo empezó el día en el que murió definitivamente Altos Hornos de Vizcaya. Al apagarse el horno principal, se pudo escuchar durante un largo periodo de tiempo un sonido angustioso que recordaba al de una fiera herida de muerte y que helaba los corazones de todos los habitantes de la zona. Era el sonido de ka despresurización del horno principal, pero para todos los que lo escuchaban, era mucho más.

Me pareció una imagen bellísima en su tristeza devastadora. Una imagen repleta de poesía y cargada de simbolismo que, además, me toca la fibra de forma muy personal. Mi bisabuelo paterno Donato, vino desde el pirineo navarro a trabajar ahí. Mi abuelo Luis Eusebio, su hijo, quemó también allí buena parte de sus mejores años, los dos fueron enterrados en el cementerio de Sestao, al igual que sus respectivas mujeres, mi bisabuela Generosa y mi abuela Felisa.

También mi padre era de Sestao, aunque a él le tocó ejercer su profesión de tornero mecánico en La Babcock & Wilcox, popularmente conocida como “La Balco”. Cuando mi madre era una mocita, tenía el encargo diario de traer la comida desde Santurtzi a su hermano Luis, que también trabajaba allí y, en esas, conoció a mi padre, con el que luego, los domingos procuraba bailar en el Txitxarrillo de Portugalete. Cada vez que mi madre escuchaba “Te recuerdo Amanda/ Corriendo a la fábrica/ Donde trabajaba/ Manuel” …se emocionaba acordándose de aquellos días.

Mi padre, como suele decirse se casó “a Santurtzi”, pero mantuvo muchos vínculos con su pueblo natal. Recuerdo durante los años de la infancia venir al cementerio el día de todos los santos, que, en mi memoria ha quedado como un día muy desapacible. Las monjas de la caridad solían instalar unas casetas de madera para vender boletos de una rifa, hubo un año en el que el viento era tan fuerte que volaban los puestos con monjita y todo, una imagen que se me quedó grabada a fuego.

El primer partido de futbol que presencié en mi vida también fue uno del River. No me enteré de gran cosa, pero sí recuerdo que uno de los jugadores -Espiña, se apellidaba-, antes de empezar el partido vino a saludar a mi padre, porque era compañero de la “Balco” y me dio un par de palmaditas en el hombro. Mi padre le dijo “mira este es mi hijo” y el: “¡Ah, majo!”, luego en casa mi madre me preguntó ¿Qué te ha dicho Espiña? Y yo: “¡Ah, majo!”, lo cual quedó para siempre como broma familiar.

Así que no puedo evitar unir el nombre de Sestao con el de mi padre, un hombre con gran sentido del humor, aunque, a menudo, se le quedaba una sombra de tristeza en la mirada. El hombre reunía todas muchas virtudes, pero también varios vicios propios de los hombres de su generación. Ya se sabe: había que fumar como el vaquero de Marlboro, Soberano es cosa de hombres, etc. etc… qué os voy a contar. No eran tiempos aquellos para “nuevas masculinidades”.

Mi padre era un hombre bastante cultivado, gracias a los buenos oficios de la escuela de aprendices. Se sabía palabras en francés y le encantaba cantar piezas de zarzuela, jotas y bilbaínadas. No había un solo día en el que no comprara el periódico y todos los lunes me traía prospectos (ahora se diría “flyers”) con películas del cine Amézaga. Mirando aquellos fabulosos pasquines me pasaba horas enteras, la película que yo me hacía en la cabeza solía ser bastante más divertida que la película real, que a veces tenía ocasión de ver en alguna sesión matinal. Mi padre era también muy dado a los dichos populares y a quedarse con frases que le resultaban ingeniosas y luego repetía en cuanto venían a cuento: “El inglés es muy fácil: Al pan bread, al vino wine, y todo lo demás chibiriuan”. Otra que repetía a menudo: “La vida es triste y melancólica, no obstante, muy agitada”. Cuando hablaba de alguien engreído le salía aquella otra: “De qué te puedes jactar, en qué tu orgullo consiste, si unos gusanos te visten otros te han de desnudar” (supongo que tomada de alguna obra teatral). Termino con otra un poco escatológica pero muy sabia: “Más caga un buey que cien golondrinas”.

Así que sí, soy un producto muy Margen Izquierda y aunque he cambiado de domicilio unas cuantas veces, creo que es muy cierto aquello de que uno puede irse de sus orígenes, pero los orígenes no se van tan fácil de uno. Y a mucha honra:

Como digo, mi padre era de Sestao. Mi madre llegó a los cinco años a Santurtzi, cuando a su padre, maestro castellano, lo destinaron al pueblo donde yo me crie, aunque en mi carnet pone que soy natural de Barakaldo, algo muy habitual en mi generación, por aquello de Cruces. Además, Portugalete fue destino muy recurrente para mi ocio juvenil y tengo muy buenos amigos de allí. Diré también para completar el cuadro que la primera mujer de la que me enamoré platónicamente era de Zorroza.

Podría añadir ahora aquello de “estoy orgulloso de ser de la Margen Izquierda”, pero lo del orgullo no se si tiene mucho sentido en estos casos. Uno debe estar orgulloso de lo que hace no de donde nace, que al fin y al cabo no es algo elegido. Mas que orgullo yo diría, sin ningún complejo, que es una suerte haber crecido aquí. Me siento afortunado. Ya sé que a algunos se les hace difícil de creer, muchas veces por pura ignorancia, pero es que aquí se generó buena parte de la riqueza que ha hecho de Euskadi lo que es, aquí sabemos de verdad lo que es aprender a convivir entre gentes de diversos orígenes, sabemos lo que es pasarlas canutas porque tu padre lleva un mes de huelga y tu madre tiene que hacer virguerías para llenar los platos, sabemos lo que es pelear duro por unas mejores condiciones de trabajo y por la libertad. Porque aquí se pelea duro desde los días de la minería en Gallarta y La Arboleda, porque aquí se combatió el golpe de Estado que trajo el fascismo y se sufrieron cientos de bombardeos con decenas de víctimas. Este ha sido el punto de origen de muchas organizaciones políticas y sindicales de izquierda y se ha conocido la represión franquista como en muy pocos lugares del estado. Una suerte, claro que sí. Somos de una zona que puede mirar su pasado sin vergüenza y sí, con orgullo.

En un plano más personal quiero recordar, ya que estamos en Sestao, al gran actor argentino Claudio Nadie, que huyendo de la dictadura en su país cayó, casi por casualidad, en este pueblo. Él vivía de alquiler en un pequeño piso junto al campo de Las Llanas que llamaban “La Comuna del 35” y allí veníamos unos cuantos capullos de Santurtzi a recibir clases de teatro. Aquella casa estaba siempre repleta de visitas militantes llegadas de variados confines, sobre todo de Italia, y nosotros no teníamos ojos ni oídos para tanto estímulo de todo tipo.  

Con Zarama actuamos en la desaparecida discoteca “Kaiku” y también en la plaza del Casco en un festival que coincidió con una huelga de basuras y acabó en batalla campal con la policía. Al día siguiente nos sorprendió un tremebundo titular de prensa: “Tratan de quemar el ayuntamiento de Sestao tras un concierto de rock”.

En fin, amigos, aquí me tenéis, recibiendo un premio que me incluye en una lista alucinante. Quiero pensar que con esto se reconoce mi labor tanto en el periodismo como en la música, labores en las que siempre he querido reivindicar mis orígenes y de las que sí estoy razonablemente orgulloso.

En la radio, he ejercido el periodismo durante cuarenta años, combinados con algún periodo televisivo. Mi criterio siempre ha sido priorizar a la audiencia, por encima de mis ambiciones personales. He querido ejercer un periodismo independiente de quien estuviera en el poder y hacerlo de forma amena y entretenida, que bastantes motivos para la amargura teníamos ya en este sufrido País de nuestros amores y de nuestros temores.

Aunque mucha gente me conoce sobre todo por Zarama, o incluso porque bauticé a los Eskorbuto, lo cierto es que es en la radio donde más horas he metido durante los últimos cuarenta años. Dedicado al periodismo informativo, pero también, quizás en mayor medida, al entretenimiento. Programas de música, de humor, dramatizaciones, personajes…  

En televisión también hice mis pinitos, presentando algunos programas y, sobre todo, como coordinador de otros. Un mundo el de la televisión que puede parecer de lo más interesante, y en ciertos aspectos lo es, pero en el que la brutal competencia entre cadenas te somete a un stress constante que resulta mentalmente agotador.

 En el libro “Puto Boomer” lo describo con detalle. De aquellos años locos me quedo con la experiencia de colaborar en la puesta en marcha de proyectos como “Vaya Semanita” o “Wazemank” que marcaron un antes y un después en nuestra televisión pública.     

También he llevado a cabo una labor sindical a veces difícil y poco gratificante. Nos tocó lidiar, entre otras cosas con las protestas por

 el único ERE que ha habido en la administración pública vasca, pero mis compañeros me eligieron para representarles en las tres ocasiones en las que me presenté, y quiero pensar que por algo será.

Zarama es margen izquierda 100% y lo hemos reflejado en varias de nuestras canciones: “Hau da Amaituko”, “Ezkerralde”, “Dena Ongi Dabil”, “Hau Zortea”, “Maiatzaren Lehena” y, como no, en nuestro humilde “hit” “Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun”, que sigue dándonos tantas alegrías y que, de algún modo, trata de ser la versión actualizada del mítico “Desde Santurce a Bilbao”.   Y, por cierto. Quiero añadir que de la música no me he jubilado. Permanezcan atentos a sus pantallas que de mí no se libran tan fácil.    

Amigos, amigas, de verdad, sé que hay una lista inmensa de gente que merecería este galardón más que yo. Eso sí, me lo voy a tomar como un reto para seguir mereciendo reconocimiento -que no siempre tiene que ser en forma de premios- en el futuro.

Huelga decir que me hace una ilusión muy especial que este premio se me conceda desde y por la Margen Izquierda que ha marcado tanto nuestras vidas.

Yo escuchaba a menudo a padres y abuelos hablar de “cómo ha cambiado todo” y el caso es que así seguimos: Ya no hay sardineras vendiendo pescado por toda la orilla.  Las únicas sardineras que quedan son en forma de corazón estatua. 

Los arrantzales de Santurtzi y los que zurcen las redes son ahora africanos. Los Altos Hornos son una mini acería y La Balco es un gran almacén de Amazon, toda una ironía. El viejo tren de crecanías RENFE en el que hemos pasado tantas horas es ahora mucho más rápido y compite con el nuevo metro. Sestao recuperó hace años el muelle de la Benedicta y la ría ya no es de color chocolate. Los barcos que la navegan ya no son buques enormes, entrando o saliendo de los astilleros, ahora predomina la embarcación deportiva y la turística. Desaparecieron también los autobuses oruga y aquel otro de dos pisos, el mítico 15 que tardaba una eternidad en llegar a Bilbao. Se ha ganado en urbanismo y en calidad del aire y se ha perdido peso en demografía y en poderío industrial.

Hay otros detalles de la vida cotidiana que también ha ido desapareciendo: el poteo se ha vuelto algo prohibitivo, el café completo ni te cuento y aquellos bares un tanto turbios de copazo y porno al amanecer, han pasado a mejor vida. Los juegos de nuestra infancia tenían mucho hierro también: aquellas preciadas canicas de acero, aquellos rodamientos para construir goitibeheras y aquel juego endemoniado de “hinque” que todavía no me explico como a no le abrieron la cabeza a nadie. Tampoco las chicas saltan apenas a la comba ni juegan a la goma, a las tabas o al truquemé.

Paisaje y paisanaje han cambiado mucho en las últimas décadas, es evidente, pero Ezkerraldea sigue siendo sinónimo de clase obrera, de lucha social y sindical, de integración de gentes de diverso origen y de cultura de barrio.

Podría terminar este discurso de muchas maneras, pero creo que lo más adecuado es hacerlo con una canción, un tema titulado MZ IRRATIA, (Te quiero radio) que hoy quiero que sea una declaración de amor a la radio y también a esta tierra de luchadores, a los que se dejaron aquí los higadillos y ya no están con nosotros. El agradecimiento sincero de este hijo del Baby Boom que nació y creció en este agitado rincón del mundo y ha tratado de seguir el obsesivo consejo que siempre le dio su madre: Hijo mío, hagas lo que hagas, no lo hagas a tontas y a locas. No lo hagas sin sentido, ten BASE.   

Eskerrik Asko Bihotzez.